GRANDES EQUIPOS

ESTRELLA ROJA (1987-1992)

Escrito por grandes-equipos 02-11-2011 en General. Comentarios (0)
Posiblemente, si hablo del Fudbalski Klub Crvena Zvezda, nadie (o casi nadie), sabrá a qué me refiero. Ahora, si digo que ese es el nombre, en serbio, del FC Estrella Roja, de Belgrado, entonces los buenos aficionados al fútbol sabrán inmediatamente qué equipo es.

Y es que en 1991, meses antes de que la Guerra de los Balcanes, producto del cáncer del nacionalismo, desmembrara a la antigua República Socialista de Yugoslavia, y la sumiera en un caos de terror y muerte que aún hoy no se ha superado del todo, precisamente un equipo de allí, este Estrella Roja protagonista del reportaje, ganó la máxima competición continental de clubs.


Robert Prosineck levanta la orejuda, el mayor título del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo.

En efecto, hace 20 años, un equipo de un país que ya vivía en tensión pre-bélica, podía armar un gran conjunto, jugar al fútbol con un estilo agradable y vistoso, dejar en la cuneta a grandes de la época por el camino, y lograr la final ante el fatídico sorteo de la lotería de los penalties.

 

Pero no vayamos tan rápido. Para conocer el por qué de este triunfo, muy alejado de la casualidad o de la suerte, hay que remontarse unos cuantos años atrás. Hay que analizar muy por encima el origen del club y el contexto en que se movía. En marzo de 1945, un grupo de jóvenes de la Liga Antifascista Serbia, una asociación de ideología comunista, fundaba el club. Pronto se convertiría en el equipo referencia de Belgrado, junto con el equipo del ejército, el Partizan. La Liga yugoslava era potente, aparte de ser base de una selección habitual en Mundiales y Eurocopas, suponía la batalla por la supremacía entre los mencionados Estrella Roja y Partizán, y los croatas Dinamo de Zagreb y Hajduk Split.


A mediados de los 80, el club dibujaba una trayectoria irregular, con sólo un título de Liga (1984) en seis temporadas. Se emprende entonces una política de fichajes jóvenes y talentosos para buscar el dominio del fútbol yugoslavo y poder competir con garantías en la Copa de Europa. En 1987 llegan Prosinecki, Sabanadzovic; en 1988 Pancev, Najdoski; en 1989 Savicevic, Belodedici, Jugovic; en 1990 Mihajlovic; estos jugadores, junto al veterano Stojanovic bajo palos, conformaron la columna vertebral del Estrella Roja de la 90/91. Campeón de Liga en 1988 y 1990, y de Copa en 1990, el objetivo del dominio del fútbol yugoslavo estaba logrado.


Darko Pancev

En la dirección técnica, hubo sin embargo un baile de técnicos, primero, Velibor Vasovic ocupó el banquillo entre 1986 y 1988; Branko Stankovic en la 88/89; Dragoslav Sekularac en la 89/90. Para la 90/91 se fichó a Ljupko Petrovic, procedente del FK Vojvodina, campéon de Liga en 1989. A pesar de los vaivenes en el banquillo, el estilo de juego permaneció invariable, y suponía una atractiva manera de entender el fútbol, con Prosinecki como director de orquesta.

 

En cuanto a la trayectoria europea del equipo, hablar del Estrella Roja de esta época obliga a referirse a una de las grandes vergüenzas de la UEFA, una de esas injusticias que se sacan los organismos oficiales de vez en cuando.


En la 2ª ronda de la Copa de Europa de la 88/89, el conjunto yugoslavo se enfrentaba al Milan de Sacchi. En la ida, disputada en San Siro el día 26 de octubre de 1988, el Estrella Roja logró un valioso empate a 1. La vuelta se disputaría el 9 de noviembre en Belgrado. En el minuto 50 Savicevic marcaba el 1-0. Quince minutos después, el árbitro, el alemán Dieter Pauly, decreta la suspensión del partido por la espesa niebla que había, que impedía la continuación del encuentro. Hasta aquí todo normal. El partido se jugaría al día siguiente, cabría pensar, desde el minuto 65 y con 1-0 en el marcador. Pero eso hubiera sido lo lógico. Por razones nada comprensibles, se decretó la repetición del partido completo, desde el primer minuto, y por supuesto, sin que el gol de Savicevic del día anterior valiese para nada. En la repetición Van Basten adelantó al Milan en el minuto 34, pero cuatro minutos más tarde, Stojkovic puso el empate, que sería definitivo. En la tanda de penalties, Savicevic y Mrkela fallaron sus lanzamientos y el Milan pasó a cuartos de final.

 

La siguiente aparición del equipo rojiblanco en la máxima competición europea sería ya en la 90/91. En primera ronda, 1-1 en casa ante el Grasshopper, para luego realizar una exhibición en Zúrich, ganando por 1-4. En octavos tocó en el sorteo el Glasgow Rangers, 3-0 en casa en la ida, 1-1 en la vuelta, disputada en Ibrox Park. En cuartos, el Dynamo de Dresde no fue rival. 3-0 en casa, 1-2 en la vuelta (en partido que al final se daría por ganado al Estrella Roja por 0-3, debido a los disturbios protagonizados por aficionados alemanes, que obligaron a parar el partido a falta de diez minutos para el final).

 

El 10 de abril de 1991, en el Olímpico de Múnich, se enfrentaban el Bayern y el Estrella Roja en el partido de ida de las semifinales. Roland Wohlfarth adelantó a los bávaros en el minuto 22, pero Pancev al borde del descanso, y Savicevic en el 70, remontaron. 1-2 definitivo.


Dos semanas después, el Estadio Estrella Roja, más conocido como 'Pequeño Maracaná', albergaba un partido histórico. Mihajlovic adelantó al equipo local en el 25. Sin embargo, el Bayern devolvió la moneda de la ida, remontando el partido en cinco minutos, con goles de Augenthaler y Bender, ya en la segunda mitad. El Estrella Roja se lanzó arriba, y fue el propio Augenthaler el que marcó, en propia puerta, el empate a 2 definitivo que daba el pase al equipo yugoslavo, en el minuto 90.


Los "once de Bari" con la Copa conseguida, en el césped del 'Pequeño Maracaná'

25 años después, un conjunto yugoslavo se colaba en la final de la máxima competición continental (antes lo había logrado el Partizan, en 1966). El rival sería el Olympique de Marsella, otro gran conjunto de la época. El 29 de mayo de 1991, en el estadio San Nicola de Bari (Italia), tenía lugar la gran final. El Estrella Roja jugó con Stojanovic; Sabanadzovic, Najdoski, Marovic, Belodedici; Mihajlovic, Prosinecki, Jugovic, Binic; Pancev y Savicevic. El Olympique jugó con Olmeta; Amoros, Di Meco, Mozer, Boli; Casoni, Fournier, Waddle, Germain; Papin y Abedi-Pelé. El partido no cumplió con las expectativas. Los dos equipos mostraban el respeto al rival propio de la ocasión, y el Estrella Roja sobre todo, renunció a su estilo de juego, llevando a cabo un partido mucho más prudente y defensivo. El 0-0 final abocaba a la tanda de penalties.


Y si dos años y medio antes la suerte había dado la espalda al equipo yugoslavo ante el Milan, esta vez la moneda caería de cara. Manuel Amoros falló su lanzamiento, y los demás anotaron todos, llegando al 5-3 definitivo. El Estrella Roja era campeón de Europa. También ganó la Liga esa temporada.


Un equipo joven, vistoso, que a pesar de su juego en la final había sido un justo campeón del torneo, podría haber tenido varios años de éxito en el fútbol.

Imagen de la destrucción causada por la guerra

Pero la Guerra se cruzó, llevándose por delante el fútbol, entre otras muchas cosas. Yugoslavia quedó fragmentada. Eslovenia y Croacia se independizaron. Serbios y croatas se enfrentaban en zonas de Croacia. Los bosnios hicieron lo propio, y en Bosnia se recrudecería la guerra al mayor de sus niveles, hasta los Acuerdos de Dayton de 1995. Bosnia sería también país independiente. Igual que Macedonia. “Yugoslavia” se redujo a Serbia, Montenegro, Vojvodina y Kosovo. Después el país cambiaría de nombre a “Serbia y Montenegro”. En 2006 tendría lugar la independencia pacífica de Montenegro. Ya sólo quedaba Serbia. En 2008 la declaración unilateral de independencia de Kosovo aún arañaba más el viejo territorio balcánico. En el camino, los grandes de aquel fútbol han dejado de ser equipos temibles y potentes, y ni siquiera es habitual ver a Estrella Roja ni a Partizan en las fases de grupos de Champions o Europa League.


Aún le dio tiempo a este Estrella Roja, ya sin Prosinecki (Madrid), ni Stojanovic (Amberes), ni Sabanadzovic (AEK), ni Marovic (Norrköping), ni Binic (Slava Praga) a ganar la Liga en la temporada 91/92, y la Copa Intercontinental. También disputó, jugando sus partidos como local fuera de Yugoslavia, por sanción, la Copa de Europa. Y aun así, llegó a la última jornada del grupo de acceso a la final, empatado a puntos con la Sampdoria. Pero la derrota por 1-3 en el exilio de Sofía, privó al Estrella Roja de su segunda final consecutiva, que habría sido ante el Barça en Wembley.


Con la Copa Intercontinetal conquistada ante el Colo-Colo, en diciembre de 1991.

Y el triste epílogo que viene a mostrar el sinsentido del nacionalismo resquebrajador de Yugoslavia es el dato que se da al comparar la actual plantilla del Estrella Roja, un equipo venido a menos, formada por jugadores serbios y algún que otro montenegrino, junto a algunos brasileños y africanos; con el equipo campeón de Europa de 1991: un serbo-kosovar (el portero Stojanovic); tres montenegrinos (Sabanadzovic, Marovic y Savicevic); dos macedonios (Najdoski y Pancev); un serbo-croata (Mihajlovic); un croata (Prosinecki); dos serbios (Jugovic y Binic) y un rumano (Belodedici). Llama a la reflexión, sobre la desintegración de Yugoslavia, y sobre el mercantilismo del actual fútbol-negocio que hace que las grandes Ligas y los grandes clubs ricos impidan hazañas como esta.

LA PRIMERA COPA DE EUROPA (1956)

Escrito por grandes-equipos 22-09-2011 en General. Comentarios (0)
EL PRIMER TÍTULO DE UN EQUIPO DE ENSUEÑO
Repaso al primer trofeo europeo del Real Madrid


Formación con el 11 inicial de la final de Paris.

Se ha escrito mucho sobre el Real Madrid de los años 50, nombres como Di Stéfano, Gento, Puskas, Kopa, Rial y un largo etcétera, permanecen en la memoria colectiva, no sólo de quienes vivieron la época, sino, como si se tratara de algo transmitido de generación en generación, también en la de personas más jóvenes. Ahora vuelve a ponerse de moda a propósito de su comparación con el actual Barcelona. El debate sobre cuál es el mejor equipo de todos los tiempos. Obviamente a esto no podemos dar una respuesta. El fútbol era diferente hace cinco décadas, demasiado para valorar una salida válida a la cuestión.


Lo que sí es cierto es que ganar cinco Copas de Europa consecutivas, y más en una época en la que, simplemente para participar tenías que ser campeón de Liga (o de Europa la campaña anterior), es una hazaña memorable y muy complicada, máxime cuando el sistema de competición en aquel entonces no contemplaba fases de grupos, todo eran eliminatorias y cualquier error, se pagaba con la eliminación. Por otro lado, malas lenguas hablan del bajo nivel de los rivales, pero caen en el error de valorar a un Partizan de Belgrado o a un Rapid de Viena según su nivel actual, ignorando que una eliminatoria ante ellos en esa época podía ser equivalente, perfectamente, a jugar contra un Chelsea o un Bayern en la actualidad. Obviamente, tampoco es igual aquel torneo al actual, que tiene muchos más partidos (con la carga de encuentros que ello supone, pues también hay más partidos de Liga ahora que entonces), y al posibilitarse la entrada de equipos no-campeones de su Liga, pero sí grandes del fútbol continental, aumenta en teoría la nómina de favoritos. Por tanto, cada época tiene sus pros y contras particulares, lo que hace inútil una discusión que siempre estará enfocada según el color con que se mire.


Pero huyendo de polémicas irresolubles, y lo que es peor, contaminadas por los colores que cada cual tenga, vamos a entrar de lleno en materia, la referida a la 1ªCopa de Europa del Real Madrid.

Alfredo Di Stéfano, el mejor jugador de su época y para algunos, de todos los tiempos, pieza clave en los primeros cinco entorchados europeos del Madrid.


Estamos en septiembre de 1955, la Copa de Europa planteada por el periodista de L'Equipe Gabriel Hanot es ya una realidad. Dieciseis equipos, dieciseis campeones de sus Ligas se miden en ocho eliminatorias de octavos de final. Entre ellos, el campeón español en las dos últimas temporadas, que se mide en Ginebra al Servette suizo. El día 8 de septiembre en Charmilles el Madrid se presenta con el siguiente once: Alonso; Lesmes, Navarro, Oliva, Muñoz; Pérez-Payá, Molowny, Zárraga, Di Stéfano; Rial y Gento. El Madrid gana 0-2 encarrilando la eliminatoria con sendos tantos logrados en la segunda parte, obra de Miguel Muñoz y de Rial, respectivamente.


Partido histórico para el Real Madrid, que disputa su primer partido en competición europea, y para nuestro fútbol, que inicia también con este encuentro su bagaje en este tipo de competiciones.


Más de un mes después, el 12 de octubre, tiene lugar en el ya bautizado como Santiago Bernabéu, la vuelta. Di Stéfano y Joseíto colocan una ventaja de 2-0 al descanso. En la segunda mitad con la eliminatoria más que resuelta, el Madrid juega a placer. Rial, Molowny y de nuevo Di Stéfano, colocan el 5-0 final en el marcador.

Encuentro de ida ante el Partizan, en el Bernabéu.

Mucha más complicada fue la eliminatoria de cuartos. Y eso que el día de Navidad de 1955 comenzó muy bien para los intereses madridistas, gracias a un contundente 4-0 frente al Partizán de Belgrado. La vuelta tuvo lugar el 29 de enero de 1956, y forma parte ya de la leyenda épica de esas primeras ediciones de Copa de Europa. El estadio JNA de la capital yugoslava se encontraba cubierto de nieve, en unas condiciones en las que hoy quizá no se jugaría. Pero como quiera que en la época era más complicado el desplazamiento, por motivos logísticos y hasta políticos (la Yugoslavia de Tito no reconocía oficialmente a la España de Franco), se jugó. Los yugoslavos, que jugaban en casa y estarían más adaptados a esas condiciones extremas, endosaron un correctivo al Madrid. 3-0. Un gol más forzaría un partido de desempate en campo neutral. Sin embargo, no llegó, y el Madrid pasó in extremis a semifinales.

Campo nevado en Belgrado, donde el Madrid sufrió para mantener el 4-0 de la ida.

Revista madridista de la época que "avisaba" del peligro del Milan.


En semifinales esperaba el campeón italiano, el AC Milan. Cesare Maldini (el padre del también grande Paolo), Liedholm, Schiaffino, Nordahl, Ricagni, Dal Monte... formaban una escuadra temible. Una gran semifinal que con los años se convertiría en un clásico del fútbol europeo. Corría el 19 de abril de 1956 y se disputó la ida con el coliseo de la Castellana abarrotado. Empieza frenético el Madrid, que a los 26 minutos ya gana 2-0 con goles de Rial y Joseíto. Pero el Milan, lejos de rendirse, no tarda en plantear su réplica. Entres minutos, del 28 al 31, empata el partido con goles del sueco Nordahl y del uruguayo Schiaffino. Poco antes del descanso, Roque Olsen ponía el 3-2 para los madridistas. En la segunda parte el partido no decae, sigue siendo un choque de poder a poder, pero sólo llega un gol, el de Di Stéfano en el minuto 63 para colocar el que será el 4-2 definitivo. Pero visto el nivel de los italianos, la renta no se antoja ni mucho menos definitiva para la vuelta en SanSiro.

Formación en la ida de semifinales ante el Milan, en el Bernabéu.


El partido decisivo se disputa el 1 de mayo. En la línea de la ida, se plantea un gran choque entre ambos equipos, deseosos de llegar a la finalísima de Paris. Pero los goles se hacen esperar. Ya en el minuto 65, Joseíto encarrila la eliminatoria colocando el 0-1. Cinco minutos después Dal Monte pone la igualada. Este mismo jugador logra dar emoción a la eliminatoria colocando el 2-1 a falta de cuatro minutos para el reglamentario. Un gol más del Milan no hubiera supuesto la eliminación del Madrid (en aquel tiempo no estaba vigente la discutible regla del valor doble de los goles en campo contrario en caso de empate), pero sí la disputa de un partido de desempate en terreno neutral. Como sucedería en Belgrado meses atrás, el Madrid logró mantener su portería a salvo del fatídico tanto y el conjunto merengue estaba ya clasificado para su primera final europea.

Ambos equipos forman junto al trío arbitral antes de la final de Paris.

El Stade Reims, campeón francés, rival del Madrid en la Final.


13 de junio de 1956. Final. Todo el fútbol continental pendiente de un partido, el que iban adisputar en el Parque de los Príncipes parisino el campeón español (Real Madrid) y el campeón local (Stade de Reims). Arbitra Arthur Ellis, inglés. El Stade de Reims ha ido dejando en la cuneta al Aarhus danés en octavos, al Vörös Lobogó húngaro en cuartos; y al Hibernian escocés en semifinales. En él figuran grandes jugadores franceses de la época, encabezados por Raymond Kopa.


Las alineaciones son: por el Stade de Reims: Jacquet; Giraudo, Jonquet, Leblond, Zimny; Glovacki, Hidalgo, Kopa, Siatka; Bilard y Templin; por el Real Madrid: Alonso; Lesmes, Marquitos, Atienza, Muñoz; Joseíto, Marsal, Zárraga, Di Stéfano; Rial y Gento.


A los diez minutos el Stade de Reims ya gana 2-0, con goles de Leblond y Templin. No tarda la reacción madridista, y en el minuto 14 Di Stéfano coloca el 2-1. Rial empata el partido en el 30. Al descanso se llega 2-2 y con todo por decidir. Se adelantan de nuevo los franceses en el minuto 62, con gol de Hidalgo. Cinco minutos más tarde Marquitos empata a 3. La final responde a todas las expectativas creadas, y a falta de unos diez minutos, Rial coloca el que sería el 4-3 definitivo.

Gol de Di Stéfano, era el 2-1 tras el gran arranque francés, el Madrid acortaba distancias...


Así, con un espectacular partido de siete goles y con alternativas en el marcador, el Real Madrid logra su primera Copa de Europa, que es además la primera que se disputa. Muchos españoles exiliados o emigrados a Francia contemplan con alegría el triunfo madridista desde las gradas del estadio parisino. Miguel Muñoz se convierte en el primer capitán en levantar el preciado trofeo, distinto al actual pero con el mismo significado: es la corona al campeón del continente, la máxima distinción de club a nivel europeo. Así hasta la actualidad y sin interrupción, esta competición ha servido para encumbar a muchísimos grandes equipos de todo el continente, el primero, aquel Madrid que deslumbró en los años 50.


Cosas no cambian en el fútbol a pesar del paso de los años: una de ellas la alegría al conquistar un trofeo. Aquí los jugadores dan la vuelta de honor en el Parque de los Príncipes.

ENLACES A VIDEOS


Partido de vuelta de semifinales, Milan-Madrid

http://www.youtube.com/watch?v=LvrtGim26q0


Resumen de la Final, Reims-Madrid

http://www.youtube.com/watch?v=gTauIPVsRns


PARMA (1996-1999)

Escrito por grandes-equipos 29-04-2011 en General. Comentarios (1)

Dino Baggio levanta la UEFA ganada por el Parma el 12 de mayo de 1999, la culminación de un gran equipo modesto que durante los 90 saboreó las mieles de los títulos nacionales y europeos.

TEMPORADA 1996/1997: SUBCAMPEONATO DE ITALIA

En el verano de 1996 llegaba procedente de River Plate un joven delantero argentino al Parma italiano. Hernán Crespo. Se unió en el club parmesano a otros grandes jugadores consagrados como Dino Baggio o Enrico Chiesa, y jóvenes que marcarían una época para el fútbol italiano como Buffon o Cannavaro. Otro jugador que llegó al Parma esa temporada, procedente del Monaco, fue Lilian Thuram. El entrenador, el ex jugador del Milan Carlo Ancelotti.


Buffon con el Parma, su primer equipo profesional.

La temporada en Liga supone una dura pugna con la Juventus por el Scudetto. Al final, el Parma se tendría que conformar con el subcampeonato, a sólo dos puntos de la Vecchia Signora, en la que ha sido la mejor actuación hasta la fecha del Parma en la Serie A. Pero aquel subcampeonato daba acceso a la Champions League para la siguiente campaña.

TEMPORADA 1997/1998: EFÍMERO PASO POR LA CHAMPIONS

A pesar de contar con un buen equipo, con la misma columna vertebral que la campaña anterior, el Parma no logra el pase de primera fase en Champions. Y eso que no empezaron mal las cosas para el conjunto italiano. Tras superar en la previa al Widzew Lodz polaco, quedo encuadrado en el mismo grupo que el campeón, el Borussia Dortmund, y junto al Sparta Praga y el Galatasaray, el Parma era líder tras las tres primeras jornadas de la liguilla.


Dino Baggio, otro jugador emblemático del gran Parma.

El primer partido, disputado en Praga, acabó con empate a 0. Formaron por el Parma Buffon; Benarrivo, Cannavaro, Sensini, Thuram, Zé María; Dino Baggio, Crippa, Strada; Chiesa y Hernán Crespo. Mejor fueron las cosas en el segundo partido, con victoria 2-0 ante el Galatasaray en el Ennio Tardini. Sensini y Crespo marcaron los goles en el primer tiempo. La primera gran prueba llegó al tercer partido, el Borussia campeón de Europa visitaba el campo parmesano. Con los mismos 11 que en Praga y en un partido muy disputado decidió un gol de Hernán Crespo en el minuto 62. El Parma lideraba el grupo A. Sin embargo, dos semanas más tarde sucumbía en el Westfalenstadion por 2-0, dos goles de Andreas Möller en el segundo tiempo. En el quinto partido tuvo lugar un final frenético, con consecuencias negativas para las expectativas parmesanas de superar la 1ª fase. A priori, el Sparta Praga no parecía un visitante difícil, menos aún cuando Enrico Chiesa puso el 1-0 mediada la primera parte. Pero en dos minutos, el 88 y el 89, Novotny y Obajdin pusieron por delante a los checos. Inútil fue el gol de penalty de Chiesa en el minuto 90. La segunda plaza del Parma estaba lejos de ser una de las dos mejores de todos los grupos. En el último partido, en Estambul ante el Galatasaray, se empató a 1 con otro gol de Chiesa.


Lilian Thuram pugna por un balón ante Edgar Davids (Juventus).

Finalmente, segunda plaza para un Parma que se veía eliminado de la máxima competición continental a las primeras de cambio.

En la Serie A logró un sexto puesto que le daba acceso a la UEFA.


Enrico Chiesa, habitual goleador en el ataque parmesano, junto a Crespo.

TEMPORADA 1998/1999: EL AÑO DEL DOBLETE



El principal cambio para esta temporada fue la llegada de Alberto Malesani al banquillo, en sustitución de Ancelotti. Malesani procedía de la Fiorentina. Ese verano llega también al equipo, procedente de la Sampdoria, el argentino Verón, y regresaba al equipo tras su paso por el fútbol inglés el colombiano Faustino Asprilla.


Camiseta de la 1ª equipación del Parma en la 98/99.

En liga mejoran las prestaciones del Parma, que queda 4º. Pero es en los torneos eliminatorios, Copa de Italia y UEFA, donde el equipo se muestra intratable.

En Copa deja en la cuneta al Genoa, al Bari y al Udinese, para llegar a semifinales frente al Inter. En Milán el Parma deja más que encarrilada la semifinal gracias a un claro 0-2, goles de Verón y Balbo en la 2ª parte. Después sentencia el pase a la final con un 2-1 en el Ennio Tardini.

En la final se mide a la Fiorentina, a doble partido. La ida, disputada en el Ennio Tardini, deja un resultado de 1-1, goles de Crespo para el Parma en el minuto 16, y de Batistuta para la Fiore en el 81. Formó el Parma con Buffon; Thuram, Sensini, Cannavaro, Stanic; Fuser, Dino Baggio, Vanoli, Verón; Chiesa (Mussi) y Crespo (Balbo).

El 5 de mayo tiene lugar la vuelta en el Artemio Franchi florentino. Forma el Parma con Buffon; Thuram, Sensini, Cannavaro, Stanic (Fiore); Fuser, Boghossian, Vanoli, Verón (Mussi); Chiesa y Crespo (Balbo). El Parma vuelve a adelantarse como en la ida, con un gol de Crespo en el 42. Pero en los primeros minutos de la segunda parte, Repka empata para los viola. Cois pone el 2-1 para la Fiore un cuarto de hora después. Vanoli en el 71 marca el 2-2 definitivo y la Copa la logra el Parma por el valor doble de los goles fuera de casa.


Cromo de Fabio Cannavaro de la temporada 98/99.

En la UEFA, el destino del sorteo quiere que se inicie el camino en la misma ciudad en la que se terminó la andadura de Champions la temporada anterior: en Estambul. Pero esta vez el rival es el Fenerbahçe. El 1-0 de la ida deja todo por decidir en el Ennio Tardini. El Parma remonta gracias a un 3-1 en un partido que se complica tras ir ganando 2-0 por el gol de Elvir Baljic. Pero Boghossian puso el 3-1 final y el pase a 2ª ronda en el minuto 73.

En la segunda ronda se empareja el Parma con el Wisla de Cracovia. El 1-1 de la ida en tierras polacas, gol de Enrico Chiesa, parece bueno para afrontar la vuelta, que discurre tranquilamente con 2-0 hasta el minuto 90, cuando Zajac pone el 2-1 final.

En octavos el Parma se las ve con el Glasgow Rangers. El gol de Balbo en la ida es empatado casi al final por Wallace. Pero el 1-1 es buen resultado teniendo que afrontar el segundo partido en casa. Y el Parma, de nuevo, no falla. A pesar de que Albertz pone el 0-1 en el minuto 28, en la segunda parte, Balbo, Fiore y Chiesa de penalty remontan y consiguen el pase a cuartos para el equipo parmesano.


Hernán Crespo comenzó su andadura europea en el Parma. En total jugó 150 partidos oficiales y anotó 80 goles en las cuatro temporadas en que militó en el equipo parmesano, antes de fichar por la Lazio.

En cuartos el rival es el Girondins de Burdeos. En Francia Hernán Crespo logra un valioso gol a falta de cinco minutos para el final, pero el Parma cae 2-1 ante un Girondins que se ha mostrado superior en ese partido de ida. En la vuelta sin embargo se remonta de forma brillante con un contundente 6-0. Crespo y Chiesa ponen el 2-0 en el descanso. Después Sensini, otra vez Chiesa y Crespo, y finalmente Balbo de penalty, redondean un resultado abultado y el pase brillante a semifinales.


Véase el precio ¡2000 pesetas! (12 euros) para ver la ida de semifinales Atlético-Parma en el Calderón.

A un paso de la final esperaba el Atlético de Madrid. El 6 de abril de 1999 forman en el Calderón: Buffon; Sartor, Sensini, Thuram, Vanoli; Fuser, Dino Baggio, Verón (Stanic), Fiore; Crespo (Mussi) y Chiesa (Balbo). El Parma pasa por encima del equipo local con dos goles de Enrico Chiesa en el primer tiempo. El gol atlético lo hizo Juninho. En la segunda parte Crespo puso el 1-3 definitivo. Redondeó el pase a la final el Parma con una victoria por 2-1 en la vuelta. Balbo y Chiesa marcaron los goles del equipo local, deshaciendo el empate logrado por Roberto Fresnedoso.

La final, el 12 de mayo de 1999, citaba en Moscú al Parma con el renacido Olympique de Marsella. Con arbitraje del escocés Hugh Dallas y ante 60.000 espectadores, formaron los siguientes equipos: Parma > Buffon; Sensini, Cannavaro, Thuram, Vanoli; Fuser, Dino Baggio, Verón (Fiore), Boghossian; Crespo (Asprilla) y Chiesa (Balbo); Olympique > Porato; Issa, Miolo (Camara), Blondeau, Blanc; Domoraud, Brando, Gourvennec, Bravo, Pirés; Maurice.

El partido se decantó claramente para el Parma. Crespo en el minuto 26, Vanoli en el 36 y Chiesa en el 55 dejaron un 3-0 en el marcador que no admitía dudas.


Los jugadores del Parma celebran la Copa de la UEFA.

En la 98/99, el club conseguía su segunda Copa de Italia y su segunda Copa de la UEFA. También conseguiría a la temporada siguiente la Supercopa italiana ante el Milan. Fue la temporada culminante de un gran equipo, de orígenes modestos, pero que en los 90 se puso al nivel de los Milan, Juve, Inter, hasta el punto de poder lograr títulos nacionales -se resistió sólo el Scudetto- e internacionales -UEFA y Recopa-.

Hoy, el Parma pelea su permanencia en la Serie A, lejos de las posiciones altas del calcio que no hace mucho ocupaba.

SELECCIÓN ESPAÑOLA (1934)

Escrito por grandes-equipos 14-04-2011 en General. Comentarios (2)
ESPAÑA ASOMBRA EN SU PRIMER MUNDIAL


Formación de España en 1934. El primero por la izquierda, de pie, es Lángara. El portero el mítico Zamora.

ELIMINATORIA ANTE PORTUGAL

Hoy traigo a la memoria de los lectores a la Selección Española de 1934. Corría el mes de marzo de ese año y nuestra selección debía jugarse el pase al Mundial de Italia en una eliminatoria directa frente a Portugal. El Viejo Campo de Chamartín fue el escenario cuando el 11 de marzo se produjo el partido de ida. España formó con Zamora; Zabalo, Quincoces; Cilaurren, Marculeta, Fede; Vantolrá, Luis Regueiro, Lángara, Chacho y Gorostiza. El partido acabó 9-0 para los españoles ante la presencia del Presidente de la República, don Niceto Alcalá-Zamora, en el palco de autoridades. Lángara hizo 5 goles, Luis Regueiro 2, Vantolrá y Chacho hicieron uno cada uno.

Sin embargo, a pesar de que hoy nos pueda chocar, la eliminatoria no estaba resuelta. No importaba la diferencia de goles y si Portugal ganaba, aunque fuese por la mínima, se debería disputar un desempate. Una semana después tenía lugar en el viejo Estadio do Lumiar, en Lisboa, el partido de vuelta. España formó con Zamora; Zabalo, Quincoces; Cilaurren, Marculeta, Fede; Vantolrá, Luis Regueiro, Lángara, Herrerita y Gorostiza. Un sólo cambio respeto al partido anterior: Herrerita por Chacho.

Se adelantaron los lusos en el minuto 11, gol de Vitor Silva. Pero con sendos goles en el 13 y en el 26, el delantero del Oviedo Isidro Lángara nos puso en el primer Mundial que disputó nuestro país.



PREVIA DEL CAMPEONATO Y CONVOCATORIA

Amadeo García de Salazar, médico vitoriano, era el seleccionador. Como dato curioso, fue el primero que concentró a los jugadores. Lo hizo antes de la ida de la eliminatoria descrita ante Portugal, en El Escorial. El objetivo, que los jugadores estuviesen claramente concentrados. El resultado fue inmejorable. Tras la clasificación, y acabada la Liga que ganó el Athletic, y la Copa que ganó el Madrid, 25 pre-seleccionados acudieron a Bilbao a disputar tres partidos de preparación ante el Sunderland inglés. 3-3 fue el resultado en tierras vascas el día 13 de mayo. Dos días después, en Madrid, nuevo empate, 2-2. Y el día 20, en Valencia, se perdió 1-3.

Las sensaciones, por tanto no eran buenas del todo. García de Salazar presentó la siguiente lista para el Mundial:
- Porteros: Zamora (Madrid); y Nogués (Barcelona)
- Defensas: Ciriaco y Quincoces (Madrid); y Zabalo (Barcelona)
- Centrocampistas: Cilaurren y Muguerza (Athletic); Solé (Español); Marculeta (Donostia); y Fede (Sevilla).
- Delanteros: a) de banda: Lafuente, Gorostiza e Irarágorri (Athletic); Vantolrá (Barcelona); Luis Regueiro (Madrid); Chacho (Deportivo); Bosch (Español); y Lecue (Betis); b) centro: Lángara (Oviedo) y Campanal (Sevilla).

Se quedaron fuera a pesar de formar parte de la lista el defensa valencianista Torregaray (porque su inscripción no llegó a tiempo a Roma) y el medio madridista Pedro Regueiro -hermano de Luis-, porque su padre se opuso a su viaje a Italia, ya que estaba en época de exámenes.

Se quedaron fuera por decisión técnica, no exenta de polémicas, Herrerita, compañero de Lángara en el letal ataque oviedista o jugadores como el racinguista Ibarra o el bilbaíno Echevarría. El portero sevillista Guillermo Eizaguirre no acudió por lesión.



EL MUNDIAL

El 27 de mayo de 1934, una semana después de perder ante el Sunderland en Mestalla, y en el Luigi Ferraris genovés, España se medía a Brasil. No partían los nuestros como cabezas de serie, pero nombres como los de Zamora, Quincoces o Lángara eran muy tenidos en cuenta. Enfrente, el Brasil de Leónidas y Waldemar, primeras grandes estrellas del prolijo fútbol de aquel país.

España rompió las predicciones y logró una clara y merecida victoria. Formó con Zamora en la portería, defensa para Ciriaco y Quincoces (¡cuántas alineaciones del Madrid y de España comenzaban así!), mediocampo para Cilaurren, Marculeta y Muguerza, y la línea de ataque para Lafuente y Gorostiza por los extremos, con Lecue, Irarágorri y Lángara más centrados.

Fue el vasco Irarágorri el primer goleador mundialista de España, al transformar un penalty en el minuto 18. Lángara en el 25 puso el 2-0 y cuatro minutos después, el 3-0. Leónidas acortó distancias en el 55. Después, Zamora detendría un penalty a Waldemar. Con el 3-1, España se enfrentaría en cuartos a Italia.


Imagen del primer partido de España en un Mundial, fue ante Brasil y ganó España 3-1.

Los italianos jugaban en casa, con una presión política y mediática descomunal a su favor. El régimen fascista de Benito Mussolini no podía permitir que el Mundial, medio que usó descaradamente para hacerse propaganda, acabase para los azzurri eliminados por la "República democrática de trabajadores de toda clase" que era España, según su Constitución de 1931. Aquello pesó como una losa.

Formó España con Zamora; Ciriaco, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Fede; Lafuente, Irarágorri, Lángara, Luis Regueiro y Gorostiza. Italia con Combi; Monzeglio, Allemandi; Pizziolo, Monti, Castellazzi; Guaita, Meazza, Schiavio, Ferrari y Orsi.

España fue mejor, mereció la victoria. Fue el único equipo que saltó al césped de Florencia a jugar al fútbol. Italia sólo podía emplearse con una excesiva dureza permitida descaradamente por el árbitro belga Baert. Con todo, aquel 31 de mayo de 1934 el estadio florentino enmudeció a la media hora de "juego", con el gol de Luis Regueiro. Sin embargo, un polémico gol de Ferrari al borde del descanso puso un 1-1 que ya no se movería.

Tras la prórroga, al día siguiente se disputaría un partido de desempate. ¡Siete! de los once jugadores españoles acabaron lesionados: Lángara, Ciriaco, Gorostiza... y el portero Zamora acabó con dos costillas rotas. Otros damnificados fueron Irarágorri, Fede y Lafuente.

Así las cosas el 1 de junio en el mismo escenario España alineó a Nogués; Zabalo, Quincoces; Cilaurren, Muguerza, Lecue; Vantolrá, Regueiro, Campanal, Chacho y Bosch.


La foto recoge el momento en que Meazza cabecea el gol que eliminaría a una mermada España, quien salta ¡detrás de él! es el portero español Nogués, quien había sido claramente desplazado de su lugar por el italiano Guaita. El árbitro suizo Mercet no vio (no quiso ver) lo evidente.

Ese fue el gol definitivo. Injusto y cruel. Pero Italia tenía su pase y España volvería a casa con el sabor amargo de una derrota que en cualquier otro país del mundo en ese instante no se habría producido. ¿Quién sabe hasta dónde podrían haber llegado los nuestros después?

El caso es que los jugadores españoles, ya en aquel entonces, fueron recibidos como auténticos héroes. La prensa internacional que seguía el Mundial se hacía eco de lo injusto de la eliminación ante Italia. Los árbitros Baert y Mercet no volvieron a pitar jamás un partido internacional. E Italia ganó lo que aún hoy es "el mundial de Mussolini". Para descargo de los italianos, decir que aquel bloque revalidó el título 4 años después, en Francia, con el ambiente totalmente en contra, pero ello no quita para reconocer que fueron presiones sobre los árbitros y las decisiones de éstos los que provocaron una eliminación que aún mancha la historia de los Mundiales de fútbol.

Un mes después, el Presidente Alcalá-Zamora concedió al presidente de la Federación, Leopoldo García Durán, al seleccionador García Salazar y a los jugadores, la Orden Civil de la República, una distinción honorífica de aquellos tiempos.

Aquella selección no podría disputar el Mundial de 1938 por la Guerra Civil. Como nota, ninguno de los jugadores de la gesta de 1934, vistió la camiseta española después de la contienda. Algunos por edad (Quincoces y Zamora no vieron problemas para permanecer en nuestro país tras la contienda) y la mayoría por cuestiones políticas (Lángara, Vantolrá, Cilaurren y los hermanos Regueiro, entre otros, se tuvieron que exiliar; Lecue permaneció en España pese a haber luchado en el bando republicano, pero no volvió a ser convocado con la selección pese a seguir jugando unos años en el Madrid)

Eran peripecias y dificultades propias de unos tiempos muy diferentes. Sirva esta actualización como homenaje a los primeros jugadores que llevaron a España a un Mundial y a sus aventuras y desventuras en tierras italianas. En recuerdo de ellos, una generación que quizá sea la mejor de la historia de nuestro fútbol antes de la actual.

NOTTINGHAM FOREST (1977-1980)

Escrito por grandes-equipos 24-03-2011 en General. Comentarios (2)
EL TRIENIO PRODIGIOSO

De Segunda División a la gloria europea en apenas un suspiro


Campeones de la Copa de la Liga en marzo de 1978. Sería sólo el preludio de lo que estaba por llegar...

6 de enero de 1975. Brian Clough se hace cargo del banquillo del Nottingham Forest con el equipo 13º en la clasificación de la Second Division inglesa. Nadie podía imaginar que en sólo cinco años aquel equipo sería el indiscutible dominador del fútbol europeo. En el verano de 1976 Clough se trae a Nottingham a su viejo asistente Peter Taylor. Con ese tándem en la banqueta, el Nottingham Forest queda tercero y logra su regreso a la First Division, antecesora de la Premier como máxima categoría del fútbol inglés.


TEMPORADA 1977/1978


Recién ascendido y... campeón de Liga.

Un recién ascendido suele sudar duro para mantenerse en la elite. No fue el caso del Nottingham Forest en aquella temporada 77/78. El equipo comandado por el tándem Clough-Taylor se hace con el título liguero a falta de cuatro jornadas para el final del campeonato, en el que aventajaría en siete puntos al vigente campeón de Liga y de Europa, el Liverpool de Bob Paisley.


John Robertson, mítico jugador del Forest.

Los éxitos aquel año no acaban ahí. Meses antes, el Nottingham Forest ya había logrado su primer título aquella temporada. Fue la Copa de la Liga. Tras el empate a cero ante el Liverpool, en el viejo Wembley, llegó el partido de desempate que se disputaría en Old Trafford. El Forest formó con Chris Woods en la portería, Viv Anderson, Frank Clark, John O'Hare, Larry Lloyd, Kenny Burns, Martin O'Neill, Ian Bowyer, Peter White, Tony Woodcock y John Robertson. Un gol de penalty de éste último decidiría el desempate.


TEMPORADA 1978/1979

En la First Division esta vez es el Liverpool el que termina imponiéndose al Nottingham Forest en la lucha por el título. A mediados de febrero, se produce el fichaje del delantero del Birmingham Trevor Francis, el primer jugador de la historia que cuesta 1 millón de libras. En el ámbito doméstico, se revalida el título de Copa de la Liga, gracias a una victoria por 3-2 en la final ante el Southampton.


Gerry Birtles, delantero del Forest, marcó el primer gol del equipo en Copa de Europa, y ante el Liverpool.

Pero es en la Copa de Europa donde se produce el mayor logro del sorprendente campeón inglés. El bombo de 1ª ronda, caprichoso (entonces no había "cabezas de serie" ni condicionantes de ningún tipo), empareja al Nottingham Forest con el vigente campeón europeo, el Liverpool. Se produce el primer duelo enteramente inglés en Copa de Europa. En la ida, el Forest sale victorioso merced a los goles de Birtles y Barrett (2-0). En la vuelta, el marcador no se mueve en Anfield.

En octavos de final el rival es el AEK de Atenas. La victoria por 1-2 en Grecia dejaba encarrilada la eliminatoria, pero lejos de conformarse el Forest le endosó a su rival un 5-1 en el City Ground. En cuartos el rival fue el Grasshopper suizo, que venía de dar la sorpresa ante el Real Madrid. El flamante fichaje Trevor Francis se había lesionado del talón de aquiles. Además, en la ida, en City Ground, se adelataron los suizos con un gol de Sulser. Birtles empataría y ya casi al final del encuentro llegarían otros tres tantos para poner el 4-1 final. En la vuelta, el Forest empató el gol local inicial para rubricar su pase a semifinales (1-1).


Trevor Francis, primer traspaso inglés de 1 millón de libras, más que justificadas luego

El partido de ida de la semifinal ante el Colonia forma parte ya de la historia de la competición. Fue trepidante. El 11 de abril de 1979 se dieron cita en el City Ground los dos equipos más fuertes del campeonato. Ambos tenían en común haber roto la jerarquía en sus países ante Liverpool y Bayern. El Colonia se presentaba con el portero Schumacher, Dieter Müller y un jovencísimo Bernd Schuster. El Nottingham formó con Shilton; Barrett, Lloyd, Needham, Bowyer; O'Neill, McGovern, Gemmill; Birtles, Woodcock y Robertson. A los 20 minutos el Colonia ganaba 0-2 con goles de Van Gool y Müller. En el 27 Birtles acortó distancias y con 1-2 se llegó al descanso. En el minuto 53 Bowyer lograba el empate y apenas diez minutos más tarde se consumaba la remontada gracias a un gol de John Robertson. Sin embargo, el japonés Okudera silenció al City Ground con el empate a tres definitivo a falta de menos de diez minutos.

En la vuelta, el 25 de abril, un tenso partido con lo que estaba en juego se decantó del lado inglés gracias a un gol de Ian Bowyer, en el minuto 65. El Colonia lo intentó pero no movería su marcador.


Remate de cabeza de Francis que vale una Copa de Europa.

Y llegó la gran final. La fecha, el 30 de mayo de 1979. El lugar, el Olímpico de Münich. El rival, el también sorprendente Malmö sueco. El Forest formó con Shilton; Burns, Anderson, Lloyd, Clark; Francis, McGovern, Bowyer; Birtles, Woodcock y Robertson. Todos daban esta vez como favorito al conjunto inglés, con su fútbol alegre, vistoso, atrevido, frente al defensivo Malmö. Pero como suele pasar en estos partidos, las diferencias se deciden por detalles mínimos. Y el detalle esta vez fue "el gol del millón de Libras". Trevor Francis se había lesionado del talón de aquiles prácticamente después de su millonario traspaso y fue a reaparecer en la final. Al borde del descanso, un centro desde la izquierda de Robertson fue seguido por un bonito cabezazo de Francis que batió al portero sueco Möller.


En 1977 el Forest quedó 3º en la Second Division. En 1978 ganó la First Division. En 1979 levantaba la orejuda al cielo de Münich. Una gesta histórica.


TEMPORADA 1979/1980


La plantilla del Forest posa con los títulos logrados al comienzo de la temporada 79/80.

En Liga pronto perdería el tren de cabeza, comandado por el Liverpool (nuevamente campeón) y el Manchester United, subcampeón. El Forest acabó quinto. En la Copa de la Liga no se produjo el tercer título consecutivo, ya que el Wolverhampton Wanderers ganó en la final por 1-0.

Sin embargo, en Europa continuó el rodillo rojo. En aquella época la Supercopa europea que enfrentaba al campeón de Europa y al de la Recopa se disputaba en invierno, a doble partido. El rival era el Barcelona. El Forest ganó en la ida por 1-0 gracias a un tempranero gol de Charlie George. En la vuelta, en el Camp Nou, Roberto Dinamita empató la eliminatoria de penalty en el minuto 25. Kenny Burns marcaría el definitivo 1-1 poco antes del descanso. Nuevo título europeo para el Forest.


Póster de As: el Forest "supercampeón de Europa", ante el Barcelona.

En Copa de Europa el Nottingham Forest reeditaría el éxito del año anterior. Pasó la 1ª ronda sin muchos problemas ante el campeón sueco, esta vez el Östers Växjö (2-0 en la ida y empate a uno en tierras suecas). En octavos el rival fue el Arges Pitesti, campeón de Rumanía. Al Forest le bastaron los primeros 45 minutos de cada partido para pasar (2-0 en Nottingham y 1-2 en Pitesti). Pero el ambiente no era el mejor dentro del club inglés. Clough andaba con tiras y aflojas con la directiva, la mala marcha en Liga tampoco ayudaba. Así las cosas el Dynamo de Berlín, campeón de la extinta RDA, daba la campanada al imponerse 0-1 al Forest en la ida de los cuartos de final. Sin embargo, en el Berlín oriental John Robertson sería clave para que ya antes del descanso estuviese sentenciada la eliminatoria. 1-3 fue el resultado final.

En semifinales el rival era el que hacía unos años dominaba el fútbol europeo: el Ajax, entrenado por Leo Beenhakker. El trío atacante del Forest Birtles-Francis-Robertson se impuso a la defensa holandesa en la ida. Primero Francis y luego Robertson, de penalty, colocaron el 2-0 final. En la vuelta, un gol de Soren Lerby en el minuto 60 dio emoción al tramo final. Pero el Ajax no pudo pasar del 1-0 y el Forest se encontraba ante su segunda final consecutiva.

Esta vez el escenario sería el Santiago Bernabéu y el rival, precisamente el equipo que había eliminado al Real Madrid en semifinales, el Hamburgo de Kevin Keegan. No era el mejor ambiente para la final. La eliminación del equipo local hizo que la entrada fuese bastante pobre para un partido de esta categoría. Y el Hamburgo pintaba más favorito por el gran estado de forma de su estrella, el inglés Keegan, y la lesión de Trevor Francis, que no podría disputar el partido.


Larry Lloyd disputa un balón ante un jugador del Hamburgo.

El Forest formó con Shilton; Anderson, Lloyd, Burns, Gray; McGovern, O'Neill, Bowyer, Mills; Birtles y Robertson. Si un año antes Robertson puso una gran asistencia para el gol de Francis, esta vez fue el extremo izquierdo el que se llevó la gloria del gol decisivo, con un disparo desde el borde del área a los 20 minutos de juego. El marcador ya no se movería, y el portero Shilton se convirtió en el otro héroe del partido, al sacar dos grandes paradas a sendos disparos de Milewski y de Nogly.


Celebración del segundo título europeo consecutivo en el césped del Bernabéu.

EL EPÍLOGO

Tras la temprana y sorprendente eliminación en la 1ª ronda de la Copa de Europa ante el CSKA de Sofía, el Forest tampoco pudo reeditar su título de campeón de la Supercopa de Europa. El 2-1 logrado en el City Ground con dos goles de Ian Bowyer fue remontado por un solitario gol del uruguayo Fernando Morena, que le dio el título al Valencia entrenado por Pasieguito, que en la temporada anterior había ganado la Recopa, ante otro equipo inglés, el Arsenal.

Tampoco hubo suerte en la Copa Intercontinental, no disputada el año anterior, pero que en éste enfrentaría a los ingleses con el Nacional de Montevideo. Los uruguayos se impusieron gracias a un gol de Victorino en el minuto 10.


Brian Clough, verdadero artífice del Nottingham campeón.

Brian Clough seguiría en el banquillo hasta 1993. Otras dos Copas de la Liga, en 1989 y 1990, agrandarían el palmarés doméstico del Forest. Pero las mieles de los años dorados ya no volverían.


Peter Shilton, guardameta del gran Nottingham Forest, toda una leyenda.

Peter Shilton se convertiría en el internacional inglés récord, con 125 partidos con los pross. Completaría su carrera con el Southampton y el Derby County. Se retiró con 41 años del fútbol en activo.

Hoy, el Nottingham Forest pelea por meterse en los play-off's de ascenso a la Premier League. Se antoja difícil verle en dos años conquistando la Liga de Campeones. Pues eso es justo lo que hizo hace más de dos décadas. Sin embargo, en el fútbol aún más mercantilizado de hoy en día, quizá no quepa espacio para gestas como la que hemos descrito en este blog.

NOTTINGHAM FOREST: LOS NÚMEROS DE UN PERIODO IRREPETIBLE
1 First Division (77/78)
2 League Cup (77/78, 78/79)
1 FA Community Shield (1978)
2 Copas de Europa (1979, 1980)
1 Supercopa de Europa (1980)