ESTRELLA ROJA (1987-1992)

Escrito por grandes-equipos 02-11-2011 en General. Comentarios (0)
Posiblemente, si hablo del Fudbalski Klub Crvena Zvezda, nadie (o casi nadie), sabrá a qué me refiero. Ahora, si digo que ese es el nombre, en serbio, del FC Estrella Roja, de Belgrado, entonces los buenos aficionados al fútbol sabrán inmediatamente qué equipo es.

Y es que en 1991, meses antes de que la Guerra de los Balcanes, producto del cáncer del nacionalismo, desmembrara a la antigua República Socialista de Yugoslavia, y la sumiera en un caos de terror y muerte que aún hoy no se ha superado del todo, precisamente un equipo de allí, este Estrella Roja protagonista del reportaje, ganó la máxima competición continental de clubs.


Robert Prosineck levanta la orejuda, el mayor título del Estrella Roja y del fútbol yugoslavo.

En efecto, hace 20 años, un equipo de un país que ya vivía en tensión pre-bélica, podía armar un gran conjunto, jugar al fútbol con un estilo agradable y vistoso, dejar en la cuneta a grandes de la época por el camino, y lograr la final ante el fatídico sorteo de la lotería de los penalties.

 

Pero no vayamos tan rápido. Para conocer el por qué de este triunfo, muy alejado de la casualidad o de la suerte, hay que remontarse unos cuantos años atrás. Hay que analizar muy por encima el origen del club y el contexto en que se movía. En marzo de 1945, un grupo de jóvenes de la Liga Antifascista Serbia, una asociación de ideología comunista, fundaba el club. Pronto se convertiría en el equipo referencia de Belgrado, junto con el equipo del ejército, el Partizan. La Liga yugoslava era potente, aparte de ser base de una selección habitual en Mundiales y Eurocopas, suponía la batalla por la supremacía entre los mencionados Estrella Roja y Partizán, y los croatas Dinamo de Zagreb y Hajduk Split.


A mediados de los 80, el club dibujaba una trayectoria irregular, con sólo un título de Liga (1984) en seis temporadas. Se emprende entonces una política de fichajes jóvenes y talentosos para buscar el dominio del fútbol yugoslavo y poder competir con garantías en la Copa de Europa. En 1987 llegan Prosinecki, Sabanadzovic; en 1988 Pancev, Najdoski; en 1989 Savicevic, Belodedici, Jugovic; en 1990 Mihajlovic; estos jugadores, junto al veterano Stojanovic bajo palos, conformaron la columna vertebral del Estrella Roja de la 90/91. Campeón de Liga en 1988 y 1990, y de Copa en 1990, el objetivo del dominio del fútbol yugoslavo estaba logrado.


Darko Pancev

En la dirección técnica, hubo sin embargo un baile de técnicos, primero, Velibor Vasovic ocupó el banquillo entre 1986 y 1988; Branko Stankovic en la 88/89; Dragoslav Sekularac en la 89/90. Para la 90/91 se fichó a Ljupko Petrovic, procedente del FK Vojvodina, campéon de Liga en 1989. A pesar de los vaivenes en el banquillo, el estilo de juego permaneció invariable, y suponía una atractiva manera de entender el fútbol, con Prosinecki como director de orquesta.

 

En cuanto a la trayectoria europea del equipo, hablar del Estrella Roja de esta época obliga a referirse a una de las grandes vergüenzas de la UEFA, una de esas injusticias que se sacan los organismos oficiales de vez en cuando.


En la 2ª ronda de la Copa de Europa de la 88/89, el conjunto yugoslavo se enfrentaba al Milan de Sacchi. En la ida, disputada en San Siro el día 26 de octubre de 1988, el Estrella Roja logró un valioso empate a 1. La vuelta se disputaría el 9 de noviembre en Belgrado. En el minuto 50 Savicevic marcaba el 1-0. Quince minutos después, el árbitro, el alemán Dieter Pauly, decreta la suspensión del partido por la espesa niebla que había, que impedía la continuación del encuentro. Hasta aquí todo normal. El partido se jugaría al día siguiente, cabría pensar, desde el minuto 65 y con 1-0 en el marcador. Pero eso hubiera sido lo lógico. Por razones nada comprensibles, se decretó la repetición del partido completo, desde el primer minuto, y por supuesto, sin que el gol de Savicevic del día anterior valiese para nada. En la repetición Van Basten adelantó al Milan en el minuto 34, pero cuatro minutos más tarde, Stojkovic puso el empate, que sería definitivo. En la tanda de penalties, Savicevic y Mrkela fallaron sus lanzamientos y el Milan pasó a cuartos de final.

 

La siguiente aparición del equipo rojiblanco en la máxima competición europea sería ya en la 90/91. En primera ronda, 1-1 en casa ante el Grasshopper, para luego realizar una exhibición en Zúrich, ganando por 1-4. En octavos tocó en el sorteo el Glasgow Rangers, 3-0 en casa en la ida, 1-1 en la vuelta, disputada en Ibrox Park. En cuartos, el Dynamo de Dresde no fue rival. 3-0 en casa, 1-2 en la vuelta (en partido que al final se daría por ganado al Estrella Roja por 0-3, debido a los disturbios protagonizados por aficionados alemanes, que obligaron a parar el partido a falta de diez minutos para el final).

 

El 10 de abril de 1991, en el Olímpico de Múnich, se enfrentaban el Bayern y el Estrella Roja en el partido de ida de las semifinales. Roland Wohlfarth adelantó a los bávaros en el minuto 22, pero Pancev al borde del descanso, y Savicevic en el 70, remontaron. 1-2 definitivo.


Dos semanas después, el Estadio Estrella Roja, más conocido como 'Pequeño Maracaná', albergaba un partido histórico. Mihajlovic adelantó al equipo local en el 25. Sin embargo, el Bayern devolvió la moneda de la ida, remontando el partido en cinco minutos, con goles de Augenthaler y Bender, ya en la segunda mitad. El Estrella Roja se lanzó arriba, y fue el propio Augenthaler el que marcó, en propia puerta, el empate a 2 definitivo que daba el pase al equipo yugoslavo, en el minuto 90.


Los "once de Bari" con la Copa conseguida, en el césped del 'Pequeño Maracaná'

25 años después, un conjunto yugoslavo se colaba en la final de la máxima competición continental (antes lo había logrado el Partizan, en 1966). El rival sería el Olympique de Marsella, otro gran conjunto de la época. El 29 de mayo de 1991, en el estadio San Nicola de Bari (Italia), tenía lugar la gran final. El Estrella Roja jugó con Stojanovic; Sabanadzovic, Najdoski, Marovic, Belodedici; Mihajlovic, Prosinecki, Jugovic, Binic; Pancev y Savicevic. El Olympique jugó con Olmeta; Amoros, Di Meco, Mozer, Boli; Casoni, Fournier, Waddle, Germain; Papin y Abedi-Pelé. El partido no cumplió con las expectativas. Los dos equipos mostraban el respeto al rival propio de la ocasión, y el Estrella Roja sobre todo, renunció a su estilo de juego, llevando a cabo un partido mucho más prudente y defensivo. El 0-0 final abocaba a la tanda de penalties.


Y si dos años y medio antes la suerte había dado la espalda al equipo yugoslavo ante el Milan, esta vez la moneda caería de cara. Manuel Amoros falló su lanzamiento, y los demás anotaron todos, llegando al 5-3 definitivo. El Estrella Roja era campeón de Europa. También ganó la Liga esa temporada.


Un equipo joven, vistoso, que a pesar de su juego en la final había sido un justo campeón del torneo, podría haber tenido varios años de éxito en el fútbol.

Imagen de la destrucción causada por la guerra

Pero la Guerra se cruzó, llevándose por delante el fútbol, entre otras muchas cosas. Yugoslavia quedó fragmentada. Eslovenia y Croacia se independizaron. Serbios y croatas se enfrentaban en zonas de Croacia. Los bosnios hicieron lo propio, y en Bosnia se recrudecería la guerra al mayor de sus niveles, hasta los Acuerdos de Dayton de 1995. Bosnia sería también país independiente. Igual que Macedonia. “Yugoslavia” se redujo a Serbia, Montenegro, Vojvodina y Kosovo. Después el país cambiaría de nombre a “Serbia y Montenegro”. En 2006 tendría lugar la independencia pacífica de Montenegro. Ya sólo quedaba Serbia. En 2008 la declaración unilateral de independencia de Kosovo aún arañaba más el viejo territorio balcánico. En el camino, los grandes de aquel fútbol han dejado de ser equipos temibles y potentes, y ni siquiera es habitual ver a Estrella Roja ni a Partizan en las fases de grupos de Champions o Europa League.


Aún le dio tiempo a este Estrella Roja, ya sin Prosinecki (Madrid), ni Stojanovic (Amberes), ni Sabanadzovic (AEK), ni Marovic (Norrköping), ni Binic (Slava Praga) a ganar la Liga en la temporada 91/92, y la Copa Intercontinental. También disputó, jugando sus partidos como local fuera de Yugoslavia, por sanción, la Copa de Europa. Y aun así, llegó a la última jornada del grupo de acceso a la final, empatado a puntos con la Sampdoria. Pero la derrota por 1-3 en el exilio de Sofía, privó al Estrella Roja de su segunda final consecutiva, que habría sido ante el Barça en Wembley.


Con la Copa Intercontinetal conquistada ante el Colo-Colo, en diciembre de 1991.

Y el triste epílogo que viene a mostrar el sinsentido del nacionalismo resquebrajador de Yugoslavia es el dato que se da al comparar la actual plantilla del Estrella Roja, un equipo venido a menos, formada por jugadores serbios y algún que otro montenegrino, junto a algunos brasileños y africanos; con el equipo campeón de Europa de 1991: un serbo-kosovar (el portero Stojanovic); tres montenegrinos (Sabanadzovic, Marovic y Savicevic); dos macedonios (Najdoski y Pancev); un serbo-croata (Mihajlovic); un croata (Prosinecki); dos serbios (Jugovic y Binic) y un rumano (Belodedici). Llama a la reflexión, sobre la desintegración de Yugoslavia, y sobre el mercantilismo del actual fútbol-negocio que hace que las grandes Ligas y los grandes clubs ricos impidan hazañas como esta.